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Editorial: UPyD ¿Un liderazgo de corto recorrido?

Posted by redacción en 17 julio 2009

090630_rosadiez2Existen varios tipos de liderazgo perfectamente descritos por muchos manuales. Hoy hablaremos del liderazgo de corto recorrido, que es aquél que pudiendo ser o parecer inicialmente auténtico liderazgo, fenece pronto por incapacidad para desarrollarse y mantenerse como un liderazgo efectivo.

El liderazgo de corto recorrido también recibe por nombre técnico liderazgo autócrata. Este es el que desarrolla el líder que asume la toma de decisiones, inicia las acciones, dirige, motiva a su manera y especialmente ejerce un control férreo de sus subordinados. Normalmente el líder autócrata olvida pronto una regla fundamental en el liderazgo que es la base para que un buen líder lleve a cabo un liderazgo efectivo; la mayoría de los autores la nombran como la regla de oro en las relaciones personales, y es fácil, sencilla y muy efectiva: “No pongas a las personas en tu lugar: ponte tú en el lugar de las personas”. En pocas palabras, así como trates a la personas, así te tratarán ellas. Esa regla, también denominada ética de la reciprocidad, es un principio moral general que simplemente significa: trata a tus congéneres igual que quisieras ser tratado. Este principio se encuentra en prácticamente todas las culturas como una regla fundamental.

En el comienzo de las organizaciones se puede empezar siendo una líder autócrata –la razón estriba en que no hay muchos seguidores que liderar- para posteriormente, con la degradación del liderazgo, alcanzar la siguiente fase: la del líder autoritario. Éste se caracteriza por ser el único que toma decisiones y organiza el grupo. Además, con una particularidad muy relevante: sin tener que justificarlas en ningún momento. Por esa actitud, los criterios de evaluación utilizados por el líder no son compartidos ni conocidos por el resto del grupo liderado. La comunicación es siempre unidireccional: del líder a los subordinados. Nunca en sentido inverso, pues sencillamente el líder no necesita conocer nada, todo lo sabe.

Otra fase de perversión del liderazgo tiene lugar en la medida en qué los líderes se van consolidando en el proyecto u organización. En esos casos comienzan a creer que son infalibles y omnipotentes. Atribuyen el éxito de la organización a su propio talento e ignoran las aportaciones del equipo en su conjunto. Terminan considerando a los integrantes del mismo como mercaderías o piezas intercambiables que son fáciles de reemplazar, y que se puede usar o de las que se puede abusar a voluntad. Esta actitud es una clarísima invitación al fracaso. Los miembros del equipo se sienten desencantados e inclusive, poco a poco, abiertamente hostiles.

Por ello, un líder al que sólo se le aplaude como salvador, se le proclama genio creativo o se lo convierte en el “hombre o la mujer que mejor puede hacerlo” debería comenzar inmediatamente a planificar su retiro o dedicarse a un nuevo cometido. Su trayectoria está definida y su final, más tarde o temprano, llegará.

Es esencial que todo líder conozca la aptitud para formar y conservar el equipo adecuado. La constitución de un equipo es un aspecto del liderazgo que a menudo se pasa por alto. Sin un equipo, el líder no puede liderar: sin el equipo apropiado, un líder no puede conducir de forma efectiva al grupo. Primero viene la incorporación: los líderes deben tener la capacidad de identificar los distintos tipos de personas que necesitan para implementar el plan estratégico a largo plazo, y evitar la tentación de incluir en sus equipos sólo a las personas que están más a su alcance, que le agradan o que se asemejan o piensan como ellos. El motor estratégico debería especificar qué cualidades se requieren y ejecutarse sin atender a intereses personales. Por su parte, los integrantes del equipo deben ser capaces de fomentar relaciones duraderas, tener muy claro el objetivo, demostrar cualidades para aportar soluciones para alcanzar los objetivos y, desde luego, no solo capacidad para aceptar órdenes: “recibir el encargo y cumplirlo”.

Una vez que el líder cuenta con un equipo, debe ser capaz de motivarlo adecuada y constantemente. Algunos equipos requerirán gratificaciones y recompensas inmediatas; algunos precisan seguridad, y otros responderán positivamente si tienen pleno control sobre lo que hacen y cómo lo hacen. En definitiva, el líder tiene que saber delegar, y para eso es fundamental que sepa confiar en la gente a la que encomienda tareas y responsabilidades. Es probable que las correspondientes recompensas del equipo no sean del agrado estrictamente personal del líder. Pero con seguridad es esencial proporcionarlas para el logro del éxito que persigue el equipo o la organización en su conjunto.

La experiencia nos revela que la mejor forma de conducir un equipo corresponde al “comportamiento participativo”. Los equipos administrados bajo el sistema de participación son los más eficaces y los que evidencian mayor y mejor motivación. Para ello el líder tiene que ocuparse de las personas. Es difícil imaginar buenos logros a largo plazo sin un personal comprometido y motivado.

Otro aspecto esencial en el ejercicio del liderazgo es la congruencia entre los objetivos de la organización, el actuar del líder y la comunicación con su equipo y los subordinados

Hace casi cincuenta años, Mary Parker Follett aludía a las cualidades del líder de empresa eficiente con estas palabras: “Por encima de todo, el líder debe conseguir que sus compañeros de trabajo entiendan que no se trata de alcanzar un objetivo propuesto por él, sino de lograr un objetivo común, fruto de los deseos y de las actividades del grupo”. La existencia de objetivos comunes facilita el camino hacia la toma conjunta de decisiones y la consecución de los objetivos. El hecho de compartir objetivos es señal de mayores beneficios potenciales si se utilizan métodos más participativos.

Otro aspecto muy relevante es el relativo a la conservación del personal. Éste con frecuencia es el aspecto más difícil de la formación de un equipo. El líder debe tener la capacidad de conservar el personal clave durante el período necesario para la obtención del objetivo. No hay nada peor que un estrecho y comprometido colaborador que después de haberse entregado y “vaciado” para la consecución de los objetivos, termina desistiendo por desavenencias. El daño al grupo en su conjunto es enorme pues provoca incomprensión y fuerte desánimo en el resto de miembros que no entienden bien el motivo.

Por último, la continuidad del proyecto más allá de las personas es también un aspecto clave y vital. Ello conlleva prepararse para el futuro con una fuerte planificación de la sucesión para todos los protagonistas clave, incluyendo la del líder estratégico. Muchos líderes carecen de la capacidad de prepararse para su propia jubilación, ya sea voluntaria o de otra índole. Debido a que se aferran a la autoridad durante demasiado tiempo y sin preparar a un sucesor, la empresa no puede sobrevivir mucho tiempo sin ellos.

UPyD es un partido político que nació dotándose de unos principios de actuación y una voluntad y objetivo claro: la regeneración democrática de la política y la sociedad en España. Son muchas las personas que se han dado cita en esta formación convencidos de la necesidad de llevar adelante este partido aplicando escrupulosamente como guía, los principios de su Manifiesto Fundacional y con el objetivo puesto en el adecentamiento y transformación de la sociedad española. La pregunta fundamental que ahora nos hacemos es: ¿Se está ejerciendo un liderazgo efectivo interno respetuoso con esos principios y comprometido con la consecución de los objetivos citados para la sociedad?

Redacción – U.E.

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Una respuesta to “Editorial: UPyD ¿Un liderazgo de corto recorrido?”

  1. Ciudadano Cayo said

    Creo que está confundiendo los terminos en los que esta señora se ha posicionado en la dirección de este fiasco de partido UPYD (Unión de Palurdos y Despotas).
    Un lider es alguien que se pone quiene se ganan la confianza y el apoyo de la mayoria de los que lo componen. Cosa bien distinta a un JEFE, que como bien dice, dirige a la manada, manda, ordena y nadie le puede llevar la contraria a sus ordenes. Que en este ultimo caso es expulsado. Perfectamente comparable con lo que esta haciendo esta señora con todo el que pide democracia interna en este partido.
    Procure diferenciar mejor los terminos en los que se expresa con relación al personaje de Rosa Diez.

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