Desde “I Congreso UPyD” no queremos dejar pasar la oportunidad de comentar el artículo de Clemente Polo publicado el pasado sábado en el diario El País; y particularmente la réplica dada al mismo por Carlos Martínez Gorriarán en su blog. Ambos están a disposición de nuestros seguidores en esta misma página.
Sobre el artículo de Polo cabe decir que expone su experiencia personal en las filas de UPyD y, a raíz de la misma y de la de otros afiliados, realiza una serie de consideraciones que se podrán o no compartir en su integridad, pero que manifiestan una opinión y una valoración de lo acontecido en los dos últimos años y, en concreto, de la situación actual del partido. A ello, cabe añadir que no se trata de una voz aislada, sino que su denuncia se une a la de cientos de militantes, algunos de ellos de enorme peso humano y político y que, en lo fundamental, coinciden con lo descrito por Polo. Leer el resto de esta entrada »
A la vista de los comentarios y numerosos correos recibidos en nuestro buzón de la web solicitando aclaraciones respecto a cómo organizar y aprovechar la oportunidad del I Congreso para recuperar la plena “salud” de UPyD, procedemos a continuación a exponer nuestros planteamientos, sin perjuicio de verse complementados por todos aquellos que consideréis de interés hacernos llegar:
Los próximos 20, 21 y 22 de noviembre se celebra el I Congreso de UPyD y nos jugamos mucho. En todo este tiempo tenemos que ser capaces de generar una conciencia suficiente entre todos los afiliados y aquellos que finalmente les representen en ese Congreso: los 500 delegados.
Dicha manifestación y así de rotunda por obvia, debe necesariamente ser interpretada atendiendo al trasfondo psicológico de su autora. Lo que en realidad subyace es que a Rosa Díez le importa bien poco la amistad y lo que ella conlleva. En realidad, considera que puede prescindir perfectamente de la misma, quizá por aquello de que en política no hay amigos, y ella lleva demasiados años y lo tiene más que comprobado. Sin embargo, todos pensábamos que de lo que se trataba era de hacer un partido diferente, una nueva forma de hacer política. Al final, todo apunta que es una pose, un artificio o fachada y que estamos ante un partido más, inmersos en la partitocracia. Esto es, el poder en manos de las oligarquías que lo asumen y lo acaparan al margen de las bases y, en definitiva, de los ciudadanos. Así las cosas, para qué los amigos, si lo que importa en realidad, lo que necesitan esas élites es mano de trabajo barata, y que los abnegados afiliados paguen su cuota mensual. Y en cuanto a los ciudadanos, pues tres cuartas partes de lo mismo: conseguir captar su atención cada 4 años y la confianza suficiente para que nos den su voto cuando lo necesitamos. Y punto. Así, es normal que a la líder de UPyD le importe una higa el concepto de la amistad. Y si no, que se lo pregunten a Mikel Buesa, a quien conocía desde hace un montón de años.
UPyD nació con la vocación de ser un partido diferente. La voluntad claramente expuesta en su Manifiesto Fundacional era desarrollar una forma de hacer política distinta. Con espíritu libre y crítico, anunció que su objetivo prioritario era la regeneración democrática.
Existen varios tipos de liderazgo perfectamente descritos por muchos manuales. Hoy hablaremos del liderazgo de corto recorrido, que es aquél que pudiendo ser o parecer inicialmente auténtico liderazgo, fenece pronto por incapacidad para desarrollarse y mantenerse como un liderazgo efectivo.
Hoy traemos a colación una de las más famosas y célebres tragedias de Sófocles, en concreto la que lleva por título “Antígona o Edipo Rey”. La historia es inmortal y por ello muy conocida. Antígona, que era hija de Edipo y hermana de Polinice, desobedece las órdenes de Creonte, tirano de Tebas, que le impedían dar sepultura a su hermano por causa de haber sido declarado traidor a su patria. La heroína Antígona desobedece la orden y cumple con su deber moral de piedad con su hermano.
Hoy traeremos a colación la obra del escritor de origen inglés George Orwell que lleva por título “Rebelión en la Granja” y que cuenta la historia de un grupo de animales en una granja. De la granja resultó expulsado su propietario el Sr. Jones, en lo que consitutuyó una auténtica rebelión de los animales, capitaneados por los cerdos y autoerigidos como líderes por reputarse ellos, a sí mismos, mucho más inteligentes que el resto de animales. Los animales se dieron en el inicio de su nuevo sistema un manifiesto fundacional que contenía las reglas fundamentales de convivencia y buen gobierno. Sin embargo, pronto los cerdos, también conocidos como gorrinos, comenzaron a abusar de su poder y manipularon y retorcieron las normas en su favor. Dos eran los cerdos principales, Snowball y Napoleón y por eso se presentaron desde el principio como los líderes. En la obra de George Orwell, el cerdo de nombre Napoleón pronto comienza a querer mantener bajo su ordeno y mando al resto de animales. Para ello, busca alzarse como único y máximo líder que mete en cintura al resto de habitantes de la granja. Para ello, utiliza a los perros de la granja contra el resto de animales. Al final, todo el grupo de los gorrinos terminan incurriendo en todas las faltas, defectos y miserias de las que acusaban inicialmente a los hombres y que fueron la causa y motivo de su revolución. A partir de ese momento, incluso, comienzan a modificarse las iniciales reglas que regulaban la convivencia. Las reglas fueron adaptadas exclusivamente a la mayor y mejor conveniencia de la clase dirigente: los gorrinos. Poco a poco aquellas primeras normas fundacionales fueron sustituidas hasta desaparecer, aunque permaneció la última de ellas convenientemente modificada y que proclamaba: “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”.
Se acerca un momento trascendental para la vida de un partido democrático. Mucho más cuando ese partido es de reciente constitución como ocurre con UPyD. En el mes de noviembre se celebrará su primer Congreso y en él se deben dar cita todos los delegados, que en número de 500 han de representar a todos los afiliados del partido. Cabe sin embargo preguntarse si podrán acudir al mismo todos aquellos que lo deseen y sean legítimamente elegidos por sus compañeros. A lo que se ve para algunos no va a poder ser así. Es evidente que para la dirección del partido existen algunos afiliados que por variadas razones, pero fundamentalmente por no coincidir, discrepar o mostrarse críticos con algunas de las decisiones últimas adoptadas, están siendo depurados por el consejo de dirección. Los motivos para justificar esas “purgas” siempre podrán ser convenientemente argumentados. Eso es lo de menos. Tal es el caso de Javier Carroquino, ex coordinador de Aragón y que quizá algo ingenuamente tuvo precisamente la osadía de presentar una enmienda a la totalidad al Reglamento del I Congreso que mencionamos. Se podrá estar o no de acuerdo con su propuesta –para eso se votó en el Consejo de Dirección resultando desestimada- y criticar su oportunidad o falta de estrategia en el modo y manera de presentarla. Sin embargo, no se puede discutir su legitimidad en un partido que se califica como democrático y que dice defender y practicar la regeneración democrática. Siendo como es esa la causa real de “separación” del tal Carroquino de su condición de militante, es honestamente radical concluir que UPyD empieza a ser un partido que para nada cumple hacia adentro aquello de lo que presume de puertas para afuera. ¿Estaremos ante un partido más en el que los capitostes hacen, dicen y disponen como quieren y por encima de principios, valores y militantes?